• Martha Alles

Las enseñanzas de la infancia y su aplicación hoy, en un mundo totalmente diferente.


Una expresión casi en desuso -cultura general- me vino hace poco a la mente… Cultura, según www.rae.es, en su acepción 2 es el “conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”. A su vez, en su acepción tercera “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”

Un poco jugando con esta tercera acepción y con mi condición de mujer, suelo utilizar la expresión “conocimiento femenino” -con frecuencia- para explicar algún aspecto específico, incluso de un tema complejo. Haciendo un juego de palabras, combinando distintos saberes.

La formación que recibimos en los primeros años, esa mezcla de lo que aprendimos en nuestros hogares y todo lo que, luego, paso a paso fuimos incorporando en la educación inicial, formará en nosotros la mencionada “cultura general” junto con la específica.

Muchos de mi generación iniciamos la educación a partir de la escuela primaria, quizá un año adicional previo, no mucho más. En la actualidad, los niños inician diversas actividades a una edad más temprana, entre juegos y aprendizaje. En cualquier caso, se suma a la recibida en el hogar. Entiéndase por hogar, no solo la familia primaria, podrán también incluirse abuelos, tíos, etc., según cada realidad.

Cuando era niña estudié dibujo, materia que a los otros niños -en general- o no les interesaba o la utilizaban como espacio recreativo, por ser menos difícil que matemáticas o ciencias.

Estudiar dibujo implica aprender perspectiva, detalle, precisión, encuadre. Dibujábamos mosaicos, salíamos a la calle y la tarea incluía replicar columnas de alumbrado, imitar en el papel columnas trabajadas con infinitos detalles, flores, árboles, un palomar, fachadas de edificios y mucho más...

¿En qué uso hoy este conocimiento? Entre otras aplicaciones, como escritora, al diseñar gráficos para mis libros.

Los conocimientos, en todas sus formas, nos ayudan a pensar, se complementan unos con otros. Aún aquellos que parezcan más alejados de la profesión, de la actividad central que cada uno de nosotros lleva a cabo.

Hay conocimientos nuevos, conocimientos viejos, conocimientos perennes, quizá algunos podrán estar desactualizados… Sin embargo, en algún plano, la mayoría de los conocimientos tienen alguna aplicación o grado de correlación con el mundo actual. Es cuestión de mezclarlos, inteligentemente, para tener un buen resultado, el mejor resultado.


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