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  • Martha Alles

Cómo analizar sus perspectivas de cara al futuro


¿A qué generación pertenece? Quizá usted es de la generación Tradicionalistas, Baby Boomers, Millennials, Centennials o quizá está pensando en los que siguen a los Centennials, la denominada Generación T (T por “touch”). No importa de qué generación se trate. Todos tienen un futuro por delante.

En cualquiera de las etapas de la vida, una persona tiene un pasado, un presente y un futuro. En algunos casos, por la edad cronológica, se prevé un escenario más largo, en otros, más corto. No obstante, nada está predeterminado, las carreras pueden modificarse por muchos factores.

Del mismo modo, no son tan nítidos los límites entre las generaciones, las cuales describen grandes colectivos de personas, no casos individuales.

Por lo tanto, no solo es válido hablar de carrera futura para una persona en sus primeros años laborales. En el otro extremo, se podría analizar la carrera para una persona que ya inició su etapa de retiro o jubilación. Su vida continua, también podrá ser analizada como una carrera.

Las carreras en uno y otro caso serán -quizá- muy diferentes, pero siempre podrán -y deberían- ser analizadas, planeadas, diseñadas.

La carrera, en cualquier etapa, edad, podrá asumir múltiples formatos.

Las carreras, en general, podrán ser de diferente tipo.

En una estructura organizacional: Carreras ascendentes; Carreras descendentes; Carreras que no son ni ascendentes ni descendentes y que, no obstante, ofrecen un crecimiento en el mismo puesto o nivel; Carreras gerenciales. Carreras como especialista.

Además de las variantes mencionadas, dentro de una estructura organizacional, las carreras laborales podrán desplegarse en el ámbito del autoempleo, de un emprendimiento y, también, como profesional independiente.

Sin extenderme demasiado, las carreras podrán desarrollarse en diferentes ámbitos, empresarial, académico, en la administración pública, en organizaciones sin fines de lucro, dentro de una orden religiosa, fuerzas armadas, etc.

Todo es posible.

En varias notas he utilizado la expresión “hacer lo que me gusta”, tanto en relación con la práctica de un hobby como en las actividades profesionales, laborales, o bien de otra índole, por ejemplo, comunitarias.

En materia de carreras laborales, cuando una persona logra incluir el concepto “me gusta” entre sus tareas y responsabilidades se podrá identificar un círculo virtuoso.

Hacer aquello que se puede identificar como “me gusta” incrementa la motivación. Una persona motivada hace mejor sus tareas y cumple mejor con sus responsabilidades, es más exitoso, alcanza mejor sus metas y objetivos, aumentando la calificación “me gusta” que, a su vez… El círculo virtuoso sigue y sigue.

El lector podrá pensar que describo un ideal. Sí, es así. No obstante, este ideal es posible.

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