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  • Martha Alles

Aprendizaje Inteligente


Como decía en otro post, el aprendizaje de adultos en el ámbito organizacional es -usualmente- un tema de preocupación y los directivos muchas veces cuestionan los resultados de las acciones de formación,

Con el título no me planteo dar una nueva definición de inteligencia. Solo utilizo la calificación de inteligente para referirme al aprendizaje, con el propósito de enfatizar, a través del uso de esta palabra, un concepto: una persona, frente a una oportunidad de aprendizaje, puede elegir aprovecharla o, en el caso opuesto, rechazarla. A esta última variante la denominamos no aprendizaje.

El aprendizaje inteligente comienza al tomar contacto con un concepto nuevo (podrá no ser totalmente nuevo, quizá se plantea un nuevo enfoque, etc.).

La situación de aprendizaje en cuestión podrá devenir de la lectura de un libro y/o de una actividad formativa, solo por mencionar dos posibilidades.

Veamos un ejemplo: si mientras se lee un libro o se participa en un curso, al mismo tiempo se compara con algo ya sabido o conocido, el resultado más frecuente es que la persona “se distraiga” y no tome un cabal conocimiento del tema nuevo. Por lo tanto, se debe comparar, pero en un momento diferente al de escuchar / leer / tomar contacto con el nuevo concepto (conocimiento o comportamientos correspondientes a una competencia, según corresponda).

A continuación, paso a paso, el proceso de un aprendizaje inteligente.

  1. Una persona, en una actividad de formación y/o durante la lectura de un libro, se enfrenta a un concepto nuevo.

  2. Lo más frecuente es que el sujeto de aprendizaje compare ese nuevo concepto con conocimientos que ya posee, con experiencias pasadas, etc. En ocasiones, sería ideal que esto no sucediese, dado que frente a ciertos conocimientos se debe “desaprender” para aprender, y de aquel modo se dificulta el resultado esperado. Este “desaprender” se dificulta aún más cuando el objetivo de la actividad es el cambio de comportamientos.

  3. Si a continuación, una vez que ha realizado el paso B, incorpora ese nuevo conocimiento o, en el caso de competencias, un nuevo comportamiento, entonces comienza el aprendizaje.

  4. Luego pone en práctica el conocimiento o el nuevo comportamiento, es decir, lo usa.

  5. Y continúa profundizando en el tema y, además, continúa utilizando lo adquirido…

  6. ¡Se verifica el aprendizaje!

La acción de comparar con conocimientos / experiencias pasadas (B), no es mala en sí misma, solo que debería estar fuera del momento en el cual se toma contacto con un nuevo conocimiento.

A este proceso positivo de aprendizaje lo hemos denominado “inteligente”, como se dijo más arriba, solo para enfatizar la siguiente idea: es “inteligente” incorporar nuevos conocimientos y no lo es rechazar el aprendizaje. No al menos, sin analizarlo previamente desprovisto de prejuicios y creencias.