• Martha Alles

Cultura Colaborativa


Desde hace un largo tiempo la cultura colaborativa se ha transformado en un factor de relevancia. Por un lado, forma parte de los criterios que identifican a las nuevas generaciones y, además, es un concepto superador al tan trillado “trabajo en equipo”.

En cuanto a los Modelos de competencias, usualmente, utilizan la competencia Colaboración, como Competencia Cardinal, es decir, para todos sus integrantes.

La definición de la competencia Colaboración, según el Diccionario de Competencias. La Trilogía. Tomo 1 dice:

Capacidad para brindar apoyo a los otros (pares, superiores y colaboradores), responder a sus necesidades y requerimientos, y solucionar sus problemas o dudas, aunque las mismas no hayan sido manifestadas expresamente. Implica actuar como facilitador para el logro de los objetivos, a fin de crear relaciones basadas en la confianza.

Incluir “colaboración” como una competencia implicará que las personas cuenten con algún grado de desarrollo de dicha competencia.

Si bien la cultura colaborativa es un concepto generalizado y de connotación positiva para la mayoría de las personas, en algunos casos genera preocupación, por ejemplo, sobre el cuidado del capital intelectual.

En las distintas herramientas en la Web que conforman la denominada Social Media (blogs, wikis, entre otras) sus diversos contenidos son creados y diseminados por la gente. Usualmente se la relaciona con la “democratización del conocimiento”, dado que permite transformar a la gente de consumidores pasivos en personas activas que contribuyen con comentarios y/o agregados a la generación de un nuevo conocimiento.

Una pregunta que usualmente me formulan, tanto directivos de otras áreas como gerentes de Recursos Humanos, es sobre los aspectos positivos de la utilización de Social Media en el ámbito de la organización -y son muchos-. Inmediatamente surge (como idea altamente positiva) la colaboración entre personas y áreas y, casi al mismo tiempo, el temor que dicha “colaboración” no sólo sea dentro de la propia organización, sino que beneficie a agentes externos a la misma.

Como ya lo expresara en otras ocasiones, más allá que una organización utilice o no las herramientas de Social Media dentro de sus métodos de trabajo, la información igualmente fluye. Los eventuales riesgos existen y para enfrentarlos se deben fijar políticas.

Colaboración y ética

La pérdida de capital intelectual a través del mal uso de la colaboración representa un comportamiento no ético de funcionarios de diferente nivel. Las empresas deberán fijar políticas al respecto y así proteger su capital intelectual.

La cultura colaborativa se facilita con la utilización de las herramientas de Social Media, pero para que sea realmente efectiva se deberán evidenciar -además- comportamientos de colaboración entre los distintos integrantes de una organización (en todos sus niveles).

Al mismo tiempo, las organizaciones deberán trabajar sobre los principios éticos, por ejemplo, incluyendo en sus métodos de trabajo “Ética” como una competencia cardinal (para todos los integrantes de la organización).


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