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  • Martha Alles

Distintos aspectos que componen el comportamiento ético.

Leyendo un periódico, ya sea en papel o en una aplicación del celular, quizá mirando televisión, podríamos encontrar noticias policiales, económicas, acerca de la sociedad (se utilizan varios nombres para denominarlas), también políticas, deportivas, sobre moda, negocios, etc. Estas noticias, a su vez, podrían reflejar la realidad de un país, región o, sin ser grandilocuentes, el mundo en su conjunto. Imaginemos ahora que pudiésemos mirar las noticias desde una cierta perspectiva, alejándonos y viéndolas todas juntas, al mismo tiempo. ¿Qué denominador común podríamos encontrar? En algunos casos, violencia, también preocupación por temas comunes, como el medio ambiente, entre otros.

Hoy, hice el ejercicio de “mirar todo junto” y vi un denominador común preocupante, por cierto: la falta de ética en casi todos los ámbitos. No me refiero solo aquellos temas obvios como los delitos que están especificados en un código penal. También incluyo a otras acciones quizá menores, por acción u omisión, que quizá no son un delito en sí mismo, pero que no están bien. Y que en algunos casos, luego, llegan a convertirse en un delito. En resumen, un cúmulo de comportamientos, algunos poco importantes, otros trascendentes, que van a producir a posteriori algún efecto no deseado, por no saber, por no cumplir un protocolo, por no seguir un procedimiento, por no aplicar un reglamento, por no controlar adecuadamente “algo” que debió ser verificado, controlado, etc.

En ningún caso leí que esa omisión de un acto que debiera haberse llevado a cabo, por ejemplo, un procedimiento que no se cumplió, haya sido identificado como un acto no ético.

Analicemos la cuestión.

En una mirada rápida, una persona es considerada como “ética” cuando evidencia un comportamiento en consonancia con los valores morales. Esta sería la definición clásica, con la cual estoy de acuerdo. Sin embargo, podría ser insuficiente, por ejemplo, cuando una persona ocupa un determinado puesto y/o lleva a cabo un determinado rol.

Si consultamos un médico, como pacientes, deseamos que, además de valores morales, sea un experto en el tema por el cual vamos a consultarlo y, además, lleve a la práctica sus conocimientos respetando las buenas prácticas profesionales.

Del sacerdote, rabino o pastor, esperamos una conducta acorde a los valores morales y que, además, interprete nuestras necesidades y nos brinde consejos adecuados y oportunos.

Igual comentario podríamos hacer en relación con el capitán que conduce el avión en el cual estamos viajando, con el ingeniero que construyó nuestra casa o la oficina en la cual trabajamos y con tantos otros profesionales.

La ética cuando una persona ocupa un rol, no se limita a los valores morales que, desde ya tienen que estar presentes, sino a la observancia de las buenas prácticas profesionales, concepto que incluye los conocimientos relacionados.

Veamos otra dimensión. Los líderes que gobiernan los países en los cuales habitamos y/o desarrollamos nuestras actividades profesionales.

A los distintos niveles que integran un gobierno, a partir del número 1 (presidente) deberíamos demandarle algo similar: que sepan hacer las tareas que sus respectivos puestos implican, que en su comportamiento personal y profesional evidencien un comportamiento acorde con las buenas costumbres y los valores morales. También esperamos que cumplan los procedimientos, en este caso, los procedimientos incluirán la observación de la constitución y las leyes.

Los líderes deberían responder a las mismas exigencias que les formulamos a otros profesionales, actuar respetando tanto los valores morales como las buenas prácticas profesionales. Esta afirmación no implica ninguna ideología, simplemente implica idoneidad para llevar adelante cualquier tarea, en cualquier nivel que a cada uno de nosotros nos toque actuar, tanto en el ámbito privado como en el público.

Los líderes son siempre un ejemplo, bueno o malo, un ejemplo que se desea imitar o uno que se rechaza. Al ocupar un rol destacado, siempre estarán bajo la mirada de los otros. Desde este punto de vista, son siempre un ejemplo, como decíamos, bueno o malo.

Definición de la competencia Ética según la obra Diccionario de competencias. La trilogía. Tomo 1. Ejemplos de comportamientos en relación con esta competencia los encontrará en la obra Diccionario de comportamientos. La trilogía. Tomo 2.

Capacidad para sentir y obrar en todo momento de acuerdo con los valores morales y las buenas costumbres y prácticas profesionales, y respetar las políticas organizacionales. Implica sentir y obrar de este modo en todo momento, tanto en la vida profesional y laboral como en la vida privada, aun en forma contraria a supuestos intereses propios o del sector/organización al que pertenece, ya que las buenas costumbres y los valores morales están por encima de su accionar, y la organización así lo desea y lo comprende.