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  • Martha Alles

Respeto ¿un valor pasado de moda?


Los valores morales parecieran, en algunos lugares y circunstancias, algo del pasado, que no representan la cultura actual. Quizá pueda ser cierto… según cómo lo veamos.

Los valores, de cada uno de nosotros, se evidencian en comportamientos. Por ejemplo, mi madre y otras personas de su generación trataron a sus padres, a lo largo de toda la vida, de manera muy formal, con mucho amor, pero, “de usted”. En aquellos años, era una de las formas de manifestar respeto.

Los tiempos cambian y hoy la forma de comunicarnos es diferente. Sin embargo, aún siendo distinta, podría y/o debería llevarse a cabo evidenciando respeto.

En una escena inicial memorable de la película El Padrino, el personaje que interpreta Marlon Brandon habla del respeto o, mejor dicho, de la falta de él, cuando una persona le viene a solicitar que imparta justicia en una situación que, desde su perspectiva, requería alguna acción que la mayoría de nosotros no aprobaríamos.

Llegando a nuestros días, también a modo de ejemplo, se puede observar el comportamiento de las personas que esperan para subir a un ascensor. En algún caso, se respeta el orden de llegada (como corresponde), en otros y de manera ostensible, personas que llegaron en último término suben primero sin prestar atención a la existencia o no de otras personas también deseosas de ascender al elevador. Por último, alguna persona más joven que advierte a una persona mayor – no necesariamente anciana o imposibilitada- y le propone subir primero.

El lenguaje es otro ámbito en el que pueden observarse estos comportamientos. Los idiomas se modifican con el mero transcurrir del tiempo, varían según las culturas y, en los últimos 20 años también se han modificado producto de la tecnología, tanto positiva como negativamente. Por un lado, el uso de abreviaturas más allá de lo razonable, tanto que, si no se está habituado a ellas, dificulta su interpretación. La aparición de palabras nuevas que -luego- se van incorporando a la lengua y por último, la necesidad de transmitir ideas en pocas palabras, desde los iniciales 140 caracteres de un tweet hasta cómo redactar el primer párrafo de un correo electrónico para captar la atención y/o expresar allí lo más relevante.

Los cambios mencionados más arriba, así como tantos otros, podrán incorporase a nuestra vida cotidiana manteniendo las buenas maneras, el respeto por el otro (o no).

Según la acepción 2 de la RAE respeto es miramiento, consideración, deferencia.

Finalizando con el tema del lenguaje, quizá por ser mujer, me llama la atención el lenguaje soez en las muchachas, evidenciando no solo falta de respeto por los demás, sino por sí mismas. El respeto por uno mismo es un punto de partida esencial para la persona en cuestión y, a partir de allí, guiar la interacción con los otros.

Y aquí llego al punto que deseo compartir como reflexión final. Las formas cambian, los comportamientos cambian, pero no por ello se debe necesariamente modificar la esencia de las cosas. Una persona puede ser respetuosa y, al mismo tiempo, ser un genuino millennial o generación 2020, entendiendo el respeto como una forma de vida, para lograr la armonía con la naturaleza, nuestros semejantes y nosotros mismos.

En la metodología MAI, contamos con una competencia relacionada con esta temática Respeto, cuya definición es la siguiente:

Capacidad para dar a los otros y a uno mismo, un trato digno, franco y tolerante, y comportarse de acuerdo con los valores morales, las buenas costumbres y las buenas prácticas profesionales, y para actuar con seguridad y congruencia entre el decir y el hacer. Implica la capacidad para construir relaciones cálidas y duraderas basadas en una conducta honesta y veraz.

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