• Martha Alles

Qué cambio para cambiar

La palabra cambio tiene distintos significados y resonancias. Por ello, una misma persona podría responder el interrogante del título de manera diferente según las circunstancias. También en el ámbito de una organización, ante una situación que implique un cambio, las personas que la integran podrían verse impulsadas a realizar acciones distintas. Si bien todos entendemos el significado del término, el mismo puede generar posturas y formas de enfrentarlo muy diferentes.

El Diccionario de términos de Recursos Humanos ofrece la siguiente definición:

Cambio. Acción de convertir una cosa en otra. Acción de cambiar. Cambiar: mudar, variar, modificar el rumbo.

En el ámbito de las organizaciones el cambio se asocia con una modificación en el comportamiento organizacional, usualmente para alinearlo a la estrategia.

En las organizaciones, según el caso, podrá ser necesario enfrentar un cambio, por ejemplo, cultural, por distintas razones. En una situación “casi” opuesta, aún sin necesitar un cambio cultural, la entidad podría verse expuesta a cambios del entorno que requieren una rápida reacción, implicando -muchas veces- cambios de timón relevantes.

Siempre se trata de cambio, pero las reacciones e, incluso, los resultados en un caso u otro, es posible que sean diferentes. Veamos algunas variantes.

En el contexto en el cual opera una organización, ya sea regional o global, se producen cambios que implican un replanteo del rumbo. Ejemplos: los productos se han tornado de algún modo obsoletos, la principal compañía competidora ha incorporado nuevas tecnologías que amenazan dejar fuera del mercado a nuestra empresa, etc. En estos casos, será necesario una revisión a fondo de la Visión y la Estrategia organizacional.

En una situación diferente a la anterior, el cambio que debe enfrentarse, si bien puede ser significativo, quizás no implica un cambio de rumbo; la organización debería solo realizar algunos ajustes para salir airosa. Por ejemplo, adicionar una nueva línea de productos.

El 2020 fue un año “raro” para la mayoría de nosotros. Nada fue igual, para bien o para no tan bien. Fue diferente. Las organizaciones fueron impactadas de distinto modo, en unos casos, por el tipo de actividad, en otros, por fallas propias y preexistentes.

A las personas ¿cómo las afectó el cambio que trajo el año que termina? Unos debieron realizar “ajustes” en su vida de todos los días y salieron adelante. Para otros, con ciertos aspectos que ya no estaban bien desde antes, el cambio les implicó situaciones realmente difíciles, quizá debieron enfrentar alguna crisis.

A modo de reflexión final, mirando al 2021, quizá podríamos proponernos desarrollar / fortalecer nuestras capacidades, estar atentos a las oportunidades, detectar tendencias -en nuestra especialidad y temas de interés-, ordenar prioridades, especialmente, en cuestiones relacionadas con nuestra carrera, cuidar aquello que valoramos, centrarnos en lo importante.

Estos, más algún otro que no haya mencionado, serán aspectos que, de alguna manera, nos permitirán estar mejor preparados para enfrentar los nuevos retos y desafíos por venir, que aún no conocemos, que aún no es posible identificar.

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